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Testimonios

Miren C.
Siempre digo que las chicas del IVF son mis hadas madrinas: yo fui con un deseo y ellas lo hicieron realidad.

La reproducción asistida nunca es un camino fácil. Son procesos con un alto coste tanto emocional como físico para la mujer, pero en el IVF me sentí arropada y acompañada desde el primer minuto hasta el último: cuando no nos conocíamos y yo acababa de llegar, cuando empecé el tratamiento, cuando las cosas fueron mal y cuando fueron bien.

Siempre me sentí atendida, acogida, cuidada, con absoluta libertad para hacer cualquier tipo de consulta, para compartir inquietudes, miedos e inseguridades, e incluso para pedir respuestas. Y siempre con una sonrisa. E incluso alguna lágrima. Tal fue la empatía…

Siempre digo que las chicas del IVF son mis hadas madrinas: yo fui con un deseo y ellas lo hicieron realidad. A día de hoy tiene 7 meses y me hace pasar más horas de la noche despierta que dormida. Les estaré eternamente agradecida por ello a todas, porque forman un equipo excepcional desde la primera hasta la última.