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El Cáncer de Mama pausó mi vida. Testimonio real contado por Itsaso

Según estudios publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año en el mundo se diagnostican 1,38 millones de casos de cáncer de mama, convirtiéndose en la enfermedad más común entre las mujeres de todo el planeta.

Aunque el cáncer de mama es, de lejos, una de las enfermedades más frecuentes en las mujeres, también puede afectar a los hombres. Según estudios estadounidenses esta enfermedad afecta al 1% de ellos. Es un tumor maligno que se produce cuando las células tumorales se originan en el tejido glandular de la mama e invaden los tejidos sanos de alrededor.

Existe un gran desconocimiento de las posibles causas que originan de este tipo de cáncer, así lo refleja la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), pues los antecedentes familiares, la edad y el estilo de vida no son suficientes para saber el motivo por el cual se produce.

Enfrentarse al diagnóstico de cáncer de mama es una de las experiencias más temidas por la población femenina. Itsaso, paciente de nuestra clínica en Donostia, ha pasado por ello con la valentía que demuestran todas las mujeres afectadas. Hemos querido hablar con ella y que, con sus palabras, nos explique lo importante que ha sido saber que sí podrá ser madre cuando todo esto termine.

No es una novedad hablar de la detección precoz como arma fundamental ante la enfermedad. Así fue el caso de Itsaso, que tras encontrar un bultito en su mama y acudir a su ginecólogo y tras varias pruebas le dieron una noticia que pausó su vida: padecía cáncer de mama.

Testimonio real contado por Itsaso

¿Notaste que algo iba mal? ¿Cómo te diagnosticaron el cáncer de mama?

En aquella época estaba muy desconectada de mi cuerpo y aunque a posteriori he entendido que me estuvo mandando señales los últimos meses antes del diagnóstico, no lo supe captar en aquel momento.

En octubre tuve revisión ginecológica y no me detectaron nada raro, pero al mes, me noté un bulto y volví al ginecólogo. De ahí me derivaron al hospital y me hicieron una biopsia que resultó dar positivo. La espera desde que me hicieron la biopsia hasta tener el resultado fue muy dura.

Tras el primer diagnóstico, me concertaron un montón de pruebas con la mayor urgencia para determinar exactamente el alcance.

¿Qué pensaste cuando supiste el diagnóstico? 

Fue durísimo y se me cayó el mundo encima. Primero pasé por un estado de negación, no me podía creer que me estuviera pasando eso a mí siendo tan joven. Se me derrumbaron todos mis planes de futuro (algunos de un futuro inmediato como el de ser madre).

Me sentí muy asustada, además, no sabía cómo decírselo a mi madre; ya que como pensaba que iba a dar negativo, ni tan siquiera le comenté que me habían hecho una biopsia; ahora con el tiempo sé que fue un error porque hubiera agradecido muchísimo su apoyo en esos momentos iniciales.

¿Cómo viviste los siguientes días tras el resultado?

Con muchísima tristeza, miedo y ansiedad. Fueron días muy difíciles en el que tuve que enfrentarme con mis miedos cada vez que iba a hacer una prueba, todo estaba en el aire, no sabía qué iba a ser de mí, en el trabajo tampoco quería decir nada hasta saber algo más concreto… realmente sentí como si alguien pulsara el botón de pause en mi vida. La vida para el resto seguía igual pero mi vida se había detenido.

Mi hermana me convenció de que buscara ayuda profesional acudiendo a una psicoterapeuta y a la Asociación de mujeres afectadas de cáncer ginecológica y de mama Katxalin.

Una vez que acepté la situación, conocí el alcance de la enfermedad, decidí el tratamiento a realizar y el centro en el que iba a realizarlo, decidí luchar con todas mis fuerzas para curarme y salir de aquello sanada y fortalecida no sólo por mí, sino que también por las personas que más quiero.

¿Cómo es tener qué contar esta noticia a tus seres queridos? 

Es muy difícil porque al mencionarlo con tus propias palabras tomas más conciencia de que realmente está pasando y de que no es una pesadilla de la que te puedas despertar. Además, en muchos casos me tocó tener que consolar a quien se lo estaba contando.

Aunque sabía que era fuerte, me sentía muy vulnerable por eso creo que cuando decidí contarlo me construí una especie de escudo para contarlo como un hecho objetivo.

También conté con apoyo de los más allegados para decírselo al resto de mis seres queridos.

¿Deseabas ser madre?

Desde luego que sí. Era mi sueño desde muy joven y cuando me diagnosticaron el cáncer de mama, mi pareja y yo ya lo estábamos proyectando para un futuro próximo.

El médico que me lo diagnosticó no tuvo ningún tacto en cuanto a mi maternidad y me dijo que me olvidara ya que no iba a ser posible. Sin embargo, busqué una segunda opinión y me plantearon un tratamiento que sí que me permitiría pasado un plazo razonable hacer realidad mi sueño de ser madre, aunque no fuera ni cuando quisiera ni cuando lo sintiera; pero me he adaptado y estoy muy agradecida de que me den la oportunidad de intentarlo.

¿Recibiste asesoramiento sobre las posibilidades de ser madre en un futuro?

En el centro en el que me trataron mi enfermedad me hablaron de la posibilidad de ser madre en un futuro desde el primer momento y, la verdad es que, fue muy alentador para mí; porque implícitamente me estaban diciendo que sabían que iba a salir de aquello y me iba a curar.

¿Cuándo tomaste la decisión de preservar tu fertilidad?

Antes de empezar con el tratamiento de quimioterapia, hice un proceso de estimulación ovárica para preservar mis óvulos, antes de que fueran dañados por la quimioterapia. El ginecólogo que me llevó el proceso fue encantador, muy humano y me transmitió muchísima confianza.

No fue fácil decantarme por preservar mi fertilidad ya que me diagnosticaron un cáncer de mama hormonodependiente y la estimulación ovárica actuaba en contra de mi salud (expandiendo la enfermedad); lo cual me generó muchísima ansiedad, taquicardias e insomnio; tal vez los síntomas realmente no los padecía físicamente, pero mis miedos me tenían completamente dominada. Sin embargo, sabía que, si no preservaba mis óvulos, más adelante me iba a arrepentir porque al final supone un seguro de vida, una posibilidad más de ser madre. Y si es que lo consigo de forma natural, siempre podré donarlos a alguien que los necesite.

Ahora que estoy a punto de acabar la hormonoterapia y por fin puedo empezar a pensar en la tan deseada maternidad, me alegro de que fuera valiente y me animara a hacerlo.

El apoyo emocional es muy importante para superar toda enfermedad ¿cómo fue en tu caso?

El apoyo emocional es clave en superar cualquier enfermedad y sobre todo las enfermedades que hacen que tengas que luchar para seguir viviendo, pero también es importantísima la actitud con la que te enfrentas a la vida aun cuando te den un palo así.

Para mí, mi madre fue crucial ya que me acompañó durante todo el proceso de curación, cuidando de mí o simplemente con su presencia. Mi hermana también fue una persona importantísima en el proceso de sanación; ella me acompañó en el camino de mi desarrollo personal, indagando en los profundos motivos que me llevaron a enfermar para solucionarlos y sanarme para siempre. Ella fue mi compañera de viaje y el motivo de que tuviera ganas de vivir y de salir de todo aquello. Mi pareja, aunque no supo siempre cómo actuar, siempre estuvo a mi lado, cuidó de mi autoestima y me dio fuerzas para pensar positivamente sobre mi futuro y nuestro proyecto de vida juntos.

Actualmente muchas mujeres siguen luchando contra el cáncer de mama, rodearte de gente que te apoye emocionalmente y de médicos especialistas que empaticen con tu situación personal es muy importante para vencer el cáncer.  Cuando Itsaso termine su terapia hormonal acudirá al nuestro centro IVF Donostia, en el País Vasco, para que juntos podamos cumplir su proyecto de vida.

 

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