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Ander Urrutikoetxea habla sobre la preservación de la fertilidad en pacientes oncológicos

Con motivo del día mundial contra el cáncer, hemos hablando con el actual director de la Fundación Onkologikoa de Donostia, Ander Urrutikoetxea en torno a la preservación de la fertilidad en pacientes oncológicos. Esto es lo que nos ha contado.


«Plantear la opción de preservar de fertilidad tiene un doble componente: es una decisión muy difícil de tomar por el momento en el que se plantea pero transmite un mensaje positivo de esperanza y curación.»



foto_urrutikoetxea-ribate_0¿En qué medida afectan los tratamientos oncológicos en la fertilidad?

El impacto generado en la fertilidad por parte de los tratamientos oncológicos se deriva, conceptualmente, de la naturaleza del tumor y del mecanismo de acción de los tratamientos anticáncer. El cáncer es, básicamente, una proliferación descontrolada de las células de algún tejido y, aunque la biología tumoral es mucho más compleja es esta característica, la proliferación descontrolada, la que utilizan muchos tratamientos oncológicos para “distinguir” las células cancerosas de las sanas. Así, los tratamientos oncológicos tradicionales son tóxicos para las células que proliferan muy rápidamente y, en un paciente con cáncer, las células más rápidamente proliferativas, son las cancerosas, por eso son tratamientos relativamente selectivos.

Sin embargo, entre las células normales que hay en el organismo, hay algunas que, sin llegar a las tasas de proliferación de las células cancerosas, son tipos celulares que, normalmente, han de crecer y proliferar algo más rápido que la media y, por ello, derivan un efecto negativo de los tratamientos oncológicos, son los “efectos secundarios”, Así, entre las células que son normalmente (fisiológicamente) más proliferativas están las del epitelio intestinal (de ahí las llagas o las náuseas y vómitos derivados de la quimioterapia), las de la médula ósea (de ahí la anemia o la disminución en glóbulos blancos que produce la quimioterapia). Otra población celular rápidamente proliferativa son las células germinales: las células que producen los espermatozoides en el hombre o aquellas que producen los óvulos y las células que los envuelven en las mujeres. Por ello, los tratamientos oncológicos pueden producir una disminución en la capacidad de generar estas células germinales en ambos sexos y, en algunos casos, la esterilidad.

De entre los tratamientos oncológicos que pueden producir problemas de fertilidad la quimioterapia es el que más frecuentemente está implicado en este problema. La radioterapia también puede producir infertilidad por los mismo mecanismos, pero sólo cuando se administra sobre la zona pélvica femenina en caso de tumores de esa zona.


«La pérdida de fertilidad sucede porque los tratamientos anticáncer atacan a las células que se proliferan más rápido de lo habitual como, por ejemplo, las células germinales que son las que producen espermatozoides y óvulos.»


¿Se puede recuperar la fertilidad tras un tratamiento de este tipo? ¿En qué porcentajes?

La quimioterapia no siempre produce infertilidad definitiva. El riesgo de que la produzca es extremadamente variable y depende por un lado del tipo de tratamiento y, por otro, de la situación fértil del paciente.

Respecto al tipo de tratamiento los distintos agentes quimioterápicos tienen distintas tasas de impacto sobre las células germinales y, por otro lado, las dosis acumuladas de los fármacos tiene gran importancia. Al respecto del paciente, dependiendo de la edad y de si el o la paciente tienen previamente una buena reserva ovárica o una producción adecuada de espermatozoides el impacto será muy distinto. Así, como ejemplo, será muy distinto administrar dos ciclos de quimioterapia con carboplatino a un chico de 20 años al que se le trata un tumor testicular en que es prácticamente seguro que el testículo remanente mantendrá la fertilidad, que administrar quimioterapia a dosis altas a una mujer de 45 años con leucemia en que las posibilidades de mantener después la fertilidad son virtualmente nulas.

En una de las situaciones más frecuentes, la de mujeres tratadas por cáncer de mama con quimioterapia complementaria a la cirugía, se suele calcular que, si tienen menos de 40 años (y siempre dependiendo del régimen de quimioterapia concreto utilizado) hay más posibilidades de que, tras un periodo sin reglas, se recupere la función menstrual normal y la fertilidad se mantenga que de lo contrario. Por encima de los 40, sin embargo, las posibilidades de que la quimioterapia produzca infertilidad y postmenopausia son crecientes.


«A día de hoy, el servicio de asistencia a la preservación de la fertilidad está indisolublemente unido a la asistencia oncológica por dos principales razones: por la tasa de recuperación de los pacientes de cáncer y porque el retraso de la maternidad ha generado que ofrecer esta posibilidad sea más frecuente.»


En la Fundación Onkologikoa de Donostia se preserva la fertilidad a pacientes oncológicos. ¿Es habitual ofrecer este servicio en los centros de estas características?

Onkologikoa siempre ha tenido una especial preocupación por cubrir aquellas áreas de la asistencia a los enfermos con cáncer en que existe un déficit mayor de modo habitual y esta área, la preservación de la fertilidad, es una de ellas. La situación tan dramática que sufre un o una paciente cuando es diagnosticado de un tumor y la urgencia de comenzar el tratamiento de quimioterapia hace que sea muy complejo ofrecer un servicio experto de asesoramiento en preservación de la fertilidad si el equipo no está inmediatamente disponible, en la propia institución y hay una comunicación fluida entre los servicios oncológicos y el servicio de fertilidad. De ahí nuestro interés en incorporar un servicio como el Instituto Vasco de Fertilidad a nuestro centro que se concretó hace ahora alrededor de un año.

Esta existencia de un servicio de fertilidad en un hospital oncológico es propio de grandes instituciones monográficas de renombre internacional y hemos querido incorporarlo a nuestra oferta como rasgo de excelencia en la asistencia a los pacientes con cáncer.

¿Consideras importante o necesario ofrecer este servicio?

El servicio de asistencia a la fertilidad es, a día de hoy, un rasgo de excelencia indispensable en la oferta asistencial óptima de un centro oncológico. Con el paso del tiempo su existencia se ha hecho más importante básicamente por dos razones: por un lado, por el progresivo aumento de las tasas de curación del cáncer, que cada vez deja más pacientes jóvenes, con deseo de tener hijos y curados, tras un proceso de quimio o radioterapia; por otro lado, el retraso en la edad en que se comienzan a tener hijos, propio de los cambios sociales actuales, hace mucho más frecuente que se plantee esta necesidad.

Así pues, a día de hoy, podemos considerar que el servicio de asistencia a la preservación de la fertilidad está indisolublemente unido a la asistencia oncológica.

¿A qué tipo de pacientes se les da la oportunidad de preservar su fertilidad?

A cualquier paciente que, no habiendo dado por cumplidos sus deseos genésicos (“de tener hijos”) se exponga a cualquier tratamiento que pueda poner en riesgo (alto o bajo) su fertilidad posterior.

La situación más frecuente en nuestro centro (en que no se tratan neoplasias de tipo hematológico: leucemias….) es la de pacientes mujeres jóvenes con cáncer de mama o ginecológico o pacientes varones con cáncer de origen germinal/testicular.

¿Cómo suele reaccionar un paciente cuándo se le propone preservar su fertilidad?

Hablar con un paciente de este tema tiene un doble componente, algo contradictorio. Por un lado, cuando él o la paciente es confrontada con la necesidad de decidir sobre su fertilidad justo cuando acaba de ser diagnosticado de un cáncer, la convulsión afectiva es muy importante y es una decisión muy difícil de tomar por el momento en que se ha de hacer.

Sin embargo, por otro lado, cuando el equipo médico urge a la o él paciente a decidir sobre esto, manda un mensaje claro de futuro y de curación. Si el equipo no pensara que hay una salida cierta a la enfermedad tumoral, una alta posibilidad de curación, no comentaría este tema con el paciente. Así pues, más allá de la dificultad de la decisión, asocia un claro mensaje positivo y de esperanza.

 

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